POR LOS NUEVOS TIEMPOS. DIÁLOGO Y BRINDIS CON JORGE GARCÍA

28 de Mayo de 2026 - Hablan de nosotros

Jorge García vive el vino desde uno de los escenarios más privilegiados del mundo: la sala de Marqués de Murrieta. Como jefe de sala de una de las grandes casas históricas de Rioja, cada servicio supone abrir, interpretar y compartir algunas de las etiquetas más admiradas del panorama internacional.

Pero más allá de los grandes vinos, Jorge entiende el vino como una experiencia profundamente humana. Su manera de hablar de una botella nunca se queda únicamente en lo técnico; habla de recuerdos, de emoción, de mesa y de personas. Quizá por eso resulta tan fácil escucharle: porque detrás del conocimiento hay sensibilidad, curiosidad y una forma honesta de vivir este oficio.

Entre descorches memorables, grandes añadas y conversaciones infinitas alrededor de una copa, Jorge representa una nueva generación de profesionales que entienden que el vino no solo debe impresionar, sino también emocionar y acercarse a la gente. Ha sido alumno nuestro este año y hemos compartido con él este diálogo y brindis.

Jorge ¿Habría vino sin el gran público?

Jorge sonríe antes de responder. No habla del vino como un objeto, sino como algo que sucede entre personas. “El vino nace para compartirse. Sin el gran público perdería gran parte de su sentido. Aunque pueda existir como producto cultural, agrícola o incluso de colección, para mí el vino acompaña conversaciones, celebraciones, gastronomía y momentos cotidianos; ahí es donde cobra vida, enmarcando recuerdos.”

Y quizá ahí esté una de las claves del nuevo momento del vino: volver a entenderlo desde la experiencia humana. Durante años, el sector ha puesto el foco en el conocimiento técnico —y sigue siendo fundamental—, pero hoy también hace falta traducir, emocionar y acompañar. Porque el consumidor actual no busca únicamente información; busca sentirse parte. Desde tu punto de vista ¿Cómo acercarías más gente al vino?


Haciendo el vino más accesible y menos intimidante. A veces el sector utiliza un lenguaje demasiado técnico y eso puede generar distancia. Creo que hay que hablar de vino desde la emoción, experiencias pero sobre todo del disfrute. Cuando alguien entiende que no necesita saberlo todo para disfrutar una copa, empieza a disfrutarse el vino de verdad.

En The Wine Studio compartimos profundamente esa visión. Combinar excelencia técnica con cercanía, ayudando a profesionales, bodegas y empresas a comunicar mejor, construir identidad y generar conexión real con sus clientes. Porque hoy hay que saber contar los y, sobre todo, hay que saber hacer que otros quieran descubrirlos. El mundo del vino atraviesa un momento con más competencia que nunca entre regiones, marcas y estilos. Ese escenario genera incertidumbre pero también abre oportunidades enormes. Jorge sabe que acompañamos proyectos que necesitan algo más que formación puntual: estrategia, mirada externa, sensibilidad comercial y herramientas para crecer con autenticidad. En relación a esa experiencia o vivencia le preguntamos cómo es un vino de éxito para él y no habla de puntuaciones ni de tendencias efímeras:


Para mí, un vino de éxito es aquel que consigue equilibrio entre identidad, calidad y emoción. La constancia añada tras añada es fundamental, puede ser un vino muy complejo o uno más directo, pero debe transmitir autenticidad y dejar recuerdo. Me salen varias referencias pero uno que me ha marcado es Castillo de Ygay 2016 que aun no ha salido la añada. Nos subió María Vargas al Castillo una botella con etiqueta de muestra para que catásemos mis compañeros y yo la añada que saldrá el año que viene y esa emoción no la olvidaré jamás. Descolgamos el teléfono para darle las gracias porque fue un momento increíble.

Imaginamos la suerte que tienes diariamente con ese tipo de experiencias. Hemos acompañado a muchos alumnos como tú en su formación WSET, viendo cómo el mercado demandaba perfiles cada vez más completos: profesionales capaces de entender el vino, sí, pero también de comunicarlo, venderlo, posicionarlo y construir experiencias alrededor de él. Y teniendo en cuenta ese talento de María, o a su experiencia, o incluso a la añada ¿cómo crees que influyen en un vino?

Creo que los tres factores se complementan y son determinantes. La añada marca las condiciones naturales y el viñedo habla por sí mismo, pero el talento y la experiencia permiten interpretar cada cosecha y tomar las decisiones precisas. Ahí es donde los proyectos demuestran realmente su nivel.

Jorge habla de vino. Pero también podría hablar perfectamente de empresas. Porque los proyectos sólidos no son los que reaccionan más rápido al ruido del mercado, sino los que saben interpretar el contexto sin perder identidad...

...¿Vino súper premium o vino de gran volumen?


“Creo que ambos tienen su espacio y son necesarios para el sector. Los vinos súper premium representan excelencia, identidad y capacidad de emocionar, mientras que los vinos de mayor volumen son clave para acercar el consumo a más personas. Lo importante es que detrás haya honestidad y coherencia.”

Honestidad y coherencia. Dos palabras que probablemente resumen mejor que ninguna otra el momento actual del vino. El vino necesita menos pose y más verdad.

¿Y del granel, qué nos dices?

Históricamente el granel ha sido muy importante para muchas regiones y forma parte del mercado mundial actual del vino. Creo que el reto está en seguir aumentando el valor añadido y apostar cada vez por proyectos con identidad propia, calidad y diferenciación.

Sea o no para diferenciarnos ¿Por qué no hacemos más magnum?

Creo que es un formato más de nicho y requiere cierta logística, tanto en producción como en consumo. Aun así, creo que el magnum tiene algo especial: favorece una evolución muy interesante del vino y convierte cualquier momento en una experiencia más memorable.

Cuando la conversación avanza hacia el futuro del sector, Jorge vuelve a una idea esencial: autenticidad. ¿Crees que hoy hay demasiados enólogos buscando fama y reconocimiento?

    Creo que trabajo en un lugar que está muy alineado con mi visión, y es que el reconocimiento es una consecuencia natural del buen trabajo, pero nunca debería ser el objetivo principal. Al final, los proyectos sólidos son los que ponen el foco en el viñedo, en el equipo y en la consistencia. El vino necesita más autenticidad que protagonismo.

    Y quizá esto explique por qué hoy el consumidor conecta cada vez más con proyectos humanos, transparentes y cercanos. El vino sigue siendo cultura, paisaje y técnica. Pero también necesita empatía, escucha y capacidad de adaptación. Hablas con un cliente y te pregunta ¿Qué debería saber cualquier amateur sobre vino?

    Para mi el vino debe disfrutarse de manera natural y personal. Pero diría que tener curiosidad es fundamental. Probar diferentes estilos y aprender poco a poco. Entender conceptos básicos como equilibrio, acidez o variedades ayuda a disfrutarlo. La formación y, aquí os tengo que mencionar al equipo de The Wine Studio por la experiencia que tuve de principio a fin. Con un contenido muy bien estructurado, profesorado cercano con su acompañamiento siento que el resultado ha sido tener una base sólida, una visión más amplia y con muchas ganas de seguir formando.

    Jorge responde desde la curiosidad y el disfrute. Y habla del acompañamiento. Ahí está exactamente la idea: No formar solo para aprobar un examen, sino para abrir puertas, generar criterio y acompañar caminos profesionales reales. Le preguntamos cómo inició su camino.

    Mi primer recuerdo en el mundo es con 18 años en el Echaurren de Ezcaray a una cata que me llevó mi madre. Se probaron varios vinos y recuerdo varios momentos. Ahorhttps://www.uec.es/category/so...a tengo el privilegio de trabajar sirviendo Castillo de Ygay, fue la primera vez que lo vi y en ese momento dije ¡Qué pasada de etiqueta! desde entonces mi favorita. Lo probé y me pareció complicado de entenderlo pero me animó a seguir en esto. La emoción de probar Pancrudo de Gomez Cruzado y decir ¿qué es esto? Quiero saber más sobe esto. Lo bien que sonó aquel día la palabra garnacha. Aunque también diré que antes incluso de entender el vino técnicamente, ya percibía que había algo especial en la manera en que acompañaba conversaciones y los momentos importantes, que el concepto sobre el vino está ligado a la mesa y a compartir.

    Y ahí tenemos ahora a un gran profesional, que no desperdicia un momento para seguir aprendiendo. Por eso también le preguntamos por su lectura recomendada.

    Disfruto mucho leyendo lecturas muy diferentes y amplias, que me ayudan a entender el lado humano, que ponga en valor la viticultura, la historia, el lado gastronómico del sector…

    Si tengo que dar ejemplos, desde la revista PlanetaVino y estar actualizado cada 2 meses de referencias, movimientos que suceden en el sector, o un libro que me regalaron y disfruté mucho con su lectura fue Tres Siglos de la Rioja Alta. Otro libro que recomendaría para quien quiera tener un acercamiento perfectamente al vino y una experiencia ciertamente inversiva es Wine Folly.

    Y para comprar vino ¿cuáles son las preferencias? y nos cuenta el vino que tiene en casa. 

    Cuando tengo la oportunidad me gusta descubrir proyectos distintos y cuando tengo la oportunidad de visitar una bodega compro directamente allí. También me gusta aprender de las recomendaciones de profesionales del sector y me surto en tiendas especializadas como Garnacha Edulis de Ezcaray o Larria y Baco de Logroño.

    De mis abuelos me llevo que hay que ser buen anfitrión y como recientemente estrenamos piso trato de ser hospitalario. En mi casa cómo no, hay Marqués de Murrieta y trato de sorprender con el estilo de gran vino Pazo Barrantes. Estudiar el WSET me ayudó a ampliar horizontes e internacional he comprado un Chenin Blanc de Wightman&Son de Sudáfrica y un Pinot Noir de California.

    Y para armar mi pequeña bodega también hago mucha patria aprovechando el maravilloso momento que Rioja está atravesando, por poner alguno de los ejemplo que recientemente han entrado en casa entre otros vinos, el blanco gran reserva y R.Punto de Ramírez de Ganuza, la Cicatera y San Quiles de Bodegas Altún, Costumbres de Carlos Mazo, El Bardallo y Larrumbe de Abeica o Los Ángeles de Amaren.

    Maravillosa selección. Maravilloso rato con él. Le preguntamos por qué brindar si "brindamos por lo que viene".

    Que cuanto más aprendo sobre vino, más soy consciente de todo lo que queda por descubrir, nunca dejarás de aprender. Precisamente eso es lo que hace tan apasionante este mundo. El vino une tradición, cultura, agricultura y emoción de una forma única. Y que no se nos olvide que el vino está para beber y compartir.

    Brindar por lo que viene. Y desde The Wine Studio queremos formar parte de ese camino. Muchas gracias.

    The Wine Studio Team