TU PLAN ESTE VERANO: El Camino de Santiago por las Rutas del Vino

July 29 of 2021 - Actualidad

¿Sabías que el Camino Francés, la Vía de la Plata, el Camino del Norte o hasta el Mozárabe, se pueden beber? Si el Camino es un viaje cultural, si los monasterios, catedrales, iglesias han marcado el itinerario, entonces el vino también es parte fundamental de esta ruta. Los monjes ofrecían vino a los peregrinos como símbolo de hospitalidad y como alimento reconfortante.

Para aquéllos cuya visión del camino, más allá del viaje interior que supone, tiene este lado cultural, histórico, geográfico y gastronómico, aquí proponemos, gracias a las Rutas del Vino de España y a la Asociación Española de Ciudades del Vino, más de 30 opciones para brindar por, al menos, un tramo y un hito conseguido en este año Xacobeo 2021.


Desde la otra punta

La Ruta del Vino de Alicante (https://rutadelvinodealicante.com/), pues muchos peregrinos llegan por el Mediterráneo al Camino del Sureste y, entre otros, encuentran el fondillón como aporte energético. Novelda, Petrer, Sax o Villena, por donde también transcurre parte del Camino de la Lana -itinerario comercial unido a la trashumancia- que también lleva peregrinos, por la Ruta del Vino Utiel-Requena, al sabor intenso de la bobal. Seguimos por la Ruta del Vino de Yecla, llena de campos de viñedos y olivos siguiendo trazados de sendas medievales y vías romanas. En la misma zona encontramos la Ruta del Vino de Jumilla, pues desde Cartagena también llegan peregrinos sedientos con la suerte de encontrar viñedos de monastrell y bodegas a pie del camino. Y muy cerca, las tinajas históricas de la Ruta del Vino de Bullas.

Desde Levante hacia el interior, encontramos dos rutas míticas, la Ruta del Vino de La Mancha, con El Toboso como núcleo histórico cultural, pasando por el viñedo más grande del mundo; y la Ruta del Vino de La Manchuela, cuya ruta jacobea pasa por Casas de Ibáñez y Alcalá del Júcar. Y muy cerca, la Ruta del Vino Valdepeñas, cruce de caminos del Sur llena de grandes bodegas.

Subiendo desde Al-Ándalus

Ya sea desde Málaga por el camino mozárabe, con la Ruta del Vino Ronda-Málaga, donde magníficos viñedos se encuentran, sobre todo, en las cotas más altas; o por Cádiz, puerto de inicio de la Vía Augusta –que llega hasta Pirineos-. Allí la iglesia de Santiago, en Jerez es un ejemplo de inicio, pero también se pueden visitar todas las “catedrales” llenas de “botas”, que protegen a los caminantes. En Córdoba, haciendo el camino contrario de la Pedro Ximénez, encontramos la Ruta del Vino de Montilla-Moriles: el amontillado hace el camino más llano. Desde aquí se suele enlazar con la Vía de la Plata, que sube por tierras extremeñas.

La Vía de la Plata

Esta vía, une Sevilla con Astorga y Santiago, e incluye regiones emergentes del vino como son la Ruta del Vino Ribera del Guadiana, con gran territorio vinícola por descubrir. La Ruta del Vino de Arribes y la Ruta del Vino Sierra de Francia: jalón del camino compostelano, donde muchos peregrinos se desviaban para visitar el santuario mariano de la Virgen Negra, en la Peña de Francia. Este antiguo recorrido, en el que se construyeron diversos hospitales para peregrinos, es también cuna de bodegas que merece la pena visitar.

Los caminos catalanes

Barcelona es otro puerto importante de peregrinaje, y desde allí, lo más próximo es la Ruta del Vino Penedès, comarca de larga tradición elaboradora de grandes vinos, cuyo camino pasar por Montserrat y está repleto de viñedos y ermitas dedicadas a diferentes Santos. El Camí de Sant Jaume, que pasa por Lleida, nos lleva a la Ruta del Vino de Lleida-Costers del Segre, la opción para los peregrinos que vienen desde la región del Languedoc y de Italia.

Otros llegan atravesando el Pirineo hasta Aragón, dándose un cruce de caminos con el del Ebro, y el de Sagunto (otro puerto de peregrinaje), pasando por cuatro rutas distintas: Ruta del Vino Somontano, valle desde el que los peregrinos enlazaban con el camino francés, y un vergel de variedades. Ruta del Vino Garnacha-Campo de Borja, más cercano al Ebro, y de las pocas rutas con nombre de variedad debido a la dedicación y culto a la variedad. Cerca queda la Ruta del Vino Campo de Cariñena también conocida como Ruta del Vino de las Piedras. Y más al sur, pero en Aragón, viniendo desde Levante, algunos caminos enlazan con la Ruta del Vino de Calatayud y su garnacha tinta.

De Madrid al cielo…

La Ruta del Vino de Madrid puede ser lugar de encuentro de los peregrinos que vienen del Sur, de La Mancha o de Levante, y atraviesa la sierra pasando por Cenicientos o Cadalso de los Vidrios, tierras de garnachas y albillo real, antes de seguir por Castilla hasta enlazar el camino Francés. Desde aquí hay dos opciones: al Norte, la Ruta del Vino de Cigales tierras vallisoletanas, cuya iglesia de Santiago es conocida como la Catedral del Vino. O al noroeste, donde la siguiente etapa sería la Ruta del Vino de Rueda, gran extensión de viñedos de verdejo mostrando que “ancha es Castilla”, y de nuevo, cruce de caminos. Los que vienen de la Vía de la Plata, enlazan con la Ruta del Vino de Toro, con muchas bodegas diseminadas por la comarca, pero de gran calidad, y a destacar un templo que da nombre a un vino, la Colegiata de Santa María La Mayor, de estilo románico-gótico. Subiendo hacia Santiago, encontramos la Ruta del Vino Bierzo Enoturismo. En el territorio de esta Ruta confluyen hasta cuatro de los caminos jacobeos, a través de bosques, ciudades medievales y viñedos. En la iglesia de Santiago de la región vinícola de Villafranca del Bierzo, hay una Puerta del Perdón, copia de la de Compostela, en la que también concede ‘indulgencias plenarias’ y motivo de brindis.

El camino francés

Navarra es la entrada del camino jacobeo por excelencia. En la Ruta del Vino de Navarra hay muchas bodegas a lo largo de todo el peregrinaje, encontrando incluso una iglesia románica, Santa María de Eunate, de planta octogonal, imitando a una barrica. Tan inevitable como deseado es el paso por Rioja y sus tres rutas: Ruta del Vino Rioja Oriental, Ruta del Vino Rioja Alta y la Ruta del Vino Rioja Alavesa, paisajes y suelos variados, anchos valles, suaves colinas y viñedos en una de las zonas vitícolas más emblemáticas.

La siguiente etapa es Burgos, cruce de más rutas y caminos. La trashumancia marca la Ruta del Vino de Arlanza, pasando por Santo Domingo de Silos y Covarrubias. Muy cerca encontramos la otra gran zona emblemática de producción de vino y su Ruta del Vino y Cava Ribera del Duero, encrucijada de caminos jacobeos, viñedos, itinerarios comerciales y grandes bodegas.

¡Ya en Galicia!

La más cercana a Compostela, la Ruta del Vino Rías Baixas, en pleno territorio gallego, atravesado por el camino portugués, el camino de la costa y dos menos conocidos: el camino del Mar de Arousa y el del Río Ulla, que sigue el trayecto final indicado en la leyenda de la singladura de la barca de piedra que transportaba los restos mortales del Apóstol Santiago y que recorre las subzonas de esta mítica denominación de origen.

¿En las Islas Canarias también?

Pues claro que sí, aunque se continúe en barco la peregrinación, hay que pasar por la Ruta del Vino de Gran Canaria, que además de grandes vinos, tiene una genial leyenda: durante la Edad Media, una gran tormenta sorprendió a un barco en el que viajaban marineros gallegos, quienes se encomendaron al Apóstol Santiago, prometiendo levantar una ermita si les ayudaba. Sanos y salvos cumplieron su promesa edificando esa iglesia en las montañas de Tirajana, tierra de viñedos.

¡Lo importante es llegar! Como dicen las campañas de tráfico, lo bueno es que en estos caminos, estas rutas, se promueve y se permite el disfrute de un buen vino antes de seguir caminando. El viaje ha sido largo, pero servirá de inspiración para próximas rutas de enoturismo que iremos proponiendo.

Por Javier Fernández Piera - The Wine Studio