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¿Qué tienen que ver Ara Malikian y el Vino?

Ya lo sé… ¡Ara Malikian es violinista! Sé que le gusta el jamón ibérico y supongo que le gusta el vino, como a todo aquel que disfruta de la vida como Dios manda… Además, consigue llenar teatros de niños, jóvenes, padres y abuelos y emocionar a todos por igual con su violín. Pero quiero hablar de él porque profesionalmente ha supuesto una gran inspiración para mí. Cruzarme con él por la Calle Fuencarral de Madrid suele ser el mejor momento del día (cuando sucede…). Él no sabe quién soy yo ni sabe que ese encuentro me deja pensativa durante un día entero.
Pecando de un exceso de ambición sin precedentes, yo quisiera ser al vino lo que Ara Malikian es al mundo de la música. No es que pretenda ser una virtuosa de la música, ni tocar el violín como los ángeles más cañeros del universo, ni siquiera hacer grandes vinos y que el mundo me recuerde por ello… (Creo que, hasta la fecha, eso sólo le ha sucedido a Dom Perignon). Yo quiero transmitir el vino igual que Ara transmite la música: de manera divertida, cercana y atractiva, pero sin perder ni un ápice de esencia, de rigor y de emoción.
La primera vez que leí una entrevista con Ara Malikian, pensé que estaba hablando del vino: “El Mundo de la Música se ha transmitido rodeado de formalismos y se ha alejado del público, que está convencido de que hay que ser un gran entendido para poder apreciar la música clásica”. ¡Eureka! Se puede ser profesional y divertido al mismo tiempo… Y pensé… “¿Y si intentáramos hacer lo mismo en el mundo del vino?” Y se me ocurrieron varias ideas de aplicación inmediata, sin necesidad de dejarse barba, saltar en el escenario y además ser un músico superdotado:
– Evitar los “palabros” cuando hablemos con los que sólo quieren un vino, no una lección magistral sobre enología.
– Quitarnos las batas blancas, los “disfraces” de sumiller y el título de “Experto en Vino”
– ¿Verdad que uno puede disfrutar igual a Bruno Mars y a Vivaldi? ¿A Muse y los Beatles? Pues que sea la última vez que decimos tonterías del tipo “Ese vino te gusta porque es comercial” o (a una mujer). ”Es un vino muy “femenino”. Y mucho menos “Ya lo apreciarás cuando entiendas un poco más”. Aun no conozco a ningún iniciado que le haga ascos a un Vega Sicilia…
– Enseñemos a la gente porqué creemos que un vino es bueno. Los conceptos de equilibrio, final, intensidad, complejidad y expresividad son universales y fáciles de explicar.
– Desterremos de nuestro vocabulario las palabras “caldo”, “retronasal”, “empireumático”, “terpénico” y, si me apuráis, “maridaje”.
– ESCUCHEMOS y no hablemos tanto. ¿Qué vinos te gustan? ¿Con qué comidas? ¿En qué momento?
– Hablemos de comidas y vinos, de la gente que los hace y de su tierra. De cómo el mar, las montañas, el viento y la geografía pueden dar forma a un vino y éste transmitir todo eso. El mundo del vino es un mundo de pueblos, de gente, de costas y montes, de esfuerzo y humildad, de paciencia y austeridad. Es un mundo divertido como la música, el arte o la gastronomía… Sólo hay que saber contarlo.
¿Lo intentamos? Ara Malikian lo ha conseguido…
¡Gracias Ara, por tu inspiración!

ps. ¡¡No os perdáis el concierto en el que Ara celebrará sus 15 años en España!!

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